Viernes, 07 Septiembre 2012 00:00

Filosofía Teresiana

PRINCIPIOS FILOSÓFICOS:

El Colegio Teresiano es una institución que participa de los principios filosóficos del cristianismo, catolicismo y teresianismo. Enrique de Ossó, su fundador, hace una síntesis  vivencial y teórica de estos tres referentes. Fruto de esa experiencia espiritual y apostólica es el Carisma Teresiano o Espiritualidad Teresiana, que heredan de su fundador todos y cada uno de los Colegios Teresianos del mundo.  Esta herencia es un modo especial de vivir el cristianismo, de relacionarnos y de vivir en comunidad.

Los principios más importantes son:

La persona es el centro de toda acción educativa:

La mirada educativa de Enrique de Ossó (que le contagiaron Jesús Maestro y Teresa de Jesús), percibe la persona en toda su complejidad, trasciende las apariencias, la trata como “morada de Dios” y le ayuda a descubrir su verdad para que viva conforme a la dignidad que tiene. Por esta razón, la Comunidad Educativa del Teresiano está llamada a vivir y testimoniar la prioridad de la persona. Esta fue la opción de Dios Trinidad en la Encarnación del Hijo de Dios.

La Dimensión de la trascendencia del Ser Humano:

El Dios del cristianismo habita en el ser humano creándolo y recreándolo continuamente. Le invita a vivir una relación de amistad con Él y a tener relaciones humanizadoras con los demás. En este camino, Teresa de Jesús y Enrique de Ossó son los maestros. Ellos aprendieron a ser y a servir desde esta relación de amistad y reconocieron así mismo que, sólo la relación de amor construye, desarrolla, restaura, sana, incluye. La Comunidad Educativa está llamada a asumir que educa a través del trato personal, en relación (con Dios, con los demás y con el cosmos) y en los lugares donde nos encontremos.

La Mujer es una fuerza de transformación:

Enrique de Ossó considera a la mujer un agente clave para el cambio social. Para la educación de hoy, este reto se asume desde la perspectiva de género en la que el varón y la mujer sean reconocidos y valorados como constructores de relaciones basadas en el respeto, la equidad, el reconocimiento y la dignidad. La Comunidad Educativa debe recuperar la dimensión femenina de lo humano e integrar la perspectiva de género en los proyectos educativos.

Educar en y para el diálogo con la realidad sociocultural:

Teresa de Jesús y Enrique de Ossó se dejaron afectar por las realidades socioculturales en las que vivieron. Ellos asumieron una postura y actuaron desde sus convicciones y valores. Así mismo, la Comunidad Educativa tendrá que acoger la realidad multicultural, descubrir la presencia de Dios en ella y responder comprometidamente desde una visión abierta de la realidad, no solo local, sino mundial. Además, deberá estar al día con los avances de la ciencia, la tecnología y la pedagogía actuales.

La dinámica de crecimiento: CONOCER Y AMAR:

Enrique fundamentó el Sistema Educativo Teresiano en procesos binarios integradores de los dinamismos de la Persona: conocer y amar, amor y verdad, entendimiento y voluntad, pensar y sentir, virtud y letras, instrucción y educación, sabiduría y santidad, ciencia y piedad, etc.  Se trata de un amor que permite que la verdad  profunda de la persona y el cosmos se revele y una vez conocida sea amada. La Educación Teresiana pretende formar personas que conozcan y amen, que vivan lo que afirman, anden en verdad y por ello vivan en proceso de desarrollo continuo.

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